“Canción para un niño en la calle”
Armando Tejada Gómez escribió el poema Hay un niño en la calle en 1955. Posteriormente, fue musicalizado por Ángel Ritro y alcanzó gran popularidad gracias a las versiones interpretadas por artistas como Mercedes Sosa y Calle 13.
Como sociedad, debemos dirigir la mirada hacia quienes se encuentran marginados; sin embargo, aún más urgente es actuar en favor de las niñas y niños que viven en esta situación. No podemos permanecer indiferentes, cada uno de nosotr@s puede ser parte del cambio.
Los derechos de la infancia incluyen, además del acceso a la educación, la protección de su vida, el respeto a su intimidad, el derecho a no sufrir humillaciones ni abusos de ningún tipo, y a que se resguarde su honor e imagen, entre otros. La responsabilidad de garantizar estos derechos no recae solo en la familia o el Estado, sino también en la comunidad en su conjunto.
“El invisible”
“Cuando cae la noche.
Salgo con mis hijos.
A hurgar la basura.
De los edificios.
Sueño con un sueño.
Que me está prohibido.
Soy el invisible.
El que nunca ha sido”
Una realidad que, para muchos en nuestra sociedad, es observada de lejos: sin involucrarse, sin comprometerse y, a veces, lo que es aún peor, sin conmocionarse.
Personas que, sobre cartones y tapadas con lo que pueden, han pasado a formar parte del mobiliario social urbano.
Esa persona que busca en la basura durante la noche, lo hace en un tacho donde otros han arrojado sus desperdicios, con la esperanza de encontrar algo que le permita alimentar a sus hijos.
Nosotr@s podemos cambiar esto. Pensar en la otra persona, en especial cuando yo estoy abrigad@, bajo techo, con un plato caliente frente a mí, sabiendo que, a pocos metros, yace alguien que no tiene dónde dormir.
La canción El Invisible, interpretada por Milo J junto a Cuti y Roberto Carabajal, pone voz a esta realidad silenciada. A través de la figura de “el que nunca ha sido”, se denuncia la marginación de quienes sufren la falta de recursos.
Ignorados e ignoradas por el sistema salvo en tiempos electorales. La música, en este caso, se convierte en un acto de empatía y memoria, recordándonos que detrás de cada persona, hay una increíble historia de vida.